De vez en cuando algún amigo me hace preguntas cuando prepara su primer viaje fuera de Europa. Así que voy a ir apuntando algunas de las recomendaciones que suelen salir, así de forma desordenada. Cada cual tiene su criterio, y vaya por delante que suelo llevar una mochila grande (de 60 litros); mucha gente tiene suficiente con una de 40L.

 

Primer paso: elegir destino y buscar vuelos

Es importante tener en cuenta el clima (épocas de monzones, calor, huracanes), además de en lo posible evitar los picos de temporada alta. Los grandes festivales suelen ser experiencias únicas, aunque nos puedan dificultar un poco el trasnporte y alojamiento y nos obliguen a reservar con antelación.

Cuando ya tengo varias opciones, paso a buscar vuelos. Una de las herramientas más útiles es Skyscanner. Si tenemos flexibilidad de fechas podemos incluso seleccionar un mes entero para comparar precios.

Suelo preparar una ruta circular basándome en sugerencias de Lonely Planet, los Monumentos Patrimonio de la Humanidad, festivales e información de foros especializados. La ciudad del vuelo siempre la dejo para el final, para tener margen de tiempo por si surgen imprevistos o para tener la posibilidad de alargar el recorrido.

 

Vacunas y botiquín.

Un par de meses antes del vuelo conviene inscribirse en el Registro de Viajeros del Ministerio, y pedir cita en el Centro de Vacunación Internacional más cercano (en Valencia recomiendo el del Hospital General).

Según a quien preguntéis, hay gente que no toma antimaláricos porque tiene efectos secundarios; yo los tomo sobretodo en zonas rojas, pero mi consejo de no-médico: como mínimo llévate una caja, ya que además de protejer sirve para el tratamiento, así si tienes la mala suerte de presentar síntomas puedes empezar el tratamiento al instante que tengas fiebre. Y cuando te vayas, puedes dejarlos en algún hospital, ya que les será de mucha ayuda.

El botiquín daría para una web aparte. Yo por ejemplo llevo además del antimalárico al menos antiestamínicos (para picaduras y alergias), ibuprofeno (es antiinflamatorio), betadine (para desinfectar heridas y para potabilizar agua), esparadrapo para rozaduras, una pequeña venda y antibióticos para una semana. Suelo llevar también un bote con pastillas de espirulina y cola de caballo (disponibles en cualquier herboritería o supermercado) como complemento en zonas donde posiblemente no trendrás una alimentación adecuada.También una sábana térmica bicolor. Todo metido dentro de una bolsa de congelados (estanca).

Absolutamente imprescindible llevar un seguro médico. No podéis imaginar lo que un pequeño incidente puede suponer en algunos países. Yo llevo años con el seguro Aventura+, que por poco más de 120€ cubre todo un año en todo el mundo (incluido tu propio país) con todos los deportes imaginables (incluido esquí; la única limitación que he visto es alpinismo a más de 5.000m) e incluye gastos médicos, responsabilidad civil, etc. Yo tuve un problema con mi pie tras andar varios días por la selva en Laos, tuve que volar a un hospital en Bangkok y tengo que decir que estoy encantado con el seguro.

 

La mochila

En el fondo de la mochila debemos colocar lo que no pese, lo que no quieres que se moje y lo que vayas a usar poco (saco sábana, botiquín…). En la parte de arriba -lo más cerca posible de los hombros- el peso (libro, líquidos sin riesgo de mojar, batería de emergencia usb con luz para albergues…). Podemos usar para la ropa de frío que no vayamos a usar una bolsa de compresión, que además sirve de ducha en acampadas 🙂

Para la mochila en sí, como suelo viajar un mes y suelo pasar por todos los climas (calor, frío, lluvia, viento…) llevo, por ejemplo, además de lo puesto para el viaje:

  • 3 camisetas cortas sintéticas (en caso de necesidad puedes enjuagarlas en la ducha por la noche y por la mañana están secas) y una larga (normalmente sólo para dormir, y como emergencia si hace frío; o si voy a bucear o hacer kayak una de neopreno fina).
  • Mallas de corredor (las dos piezas; también normalmente para dormir o como emergencia si hace frío o se me mojara el pantalón de senderismo que suelo llevar).
  • Una chaqueta de softshell, que transpira y es cortavientos que protege también de la lluvia (la mochila ya lleva su funda impermeable)
  • Gorro, protector solar, botiquín y neceser personal, candado pequeño de combinación para taquillas en albergues, un saco-sábano o pequeña manta fina.
  • Bañador, toalla sintética, sandalias cómodas para andar y que pueda usar en la ducha. Un sharong para taparte de sol/ de toalla de emergencia/ de almohada /de cubrecuellos si refresca/ para entrar a templos/para tormentas de arena.
  • Gadgets: una cámara, mi teléfono (con Tripadvisor, alguna aplicación de mapas offline, un conversor de divisas…), una batería externa (preferiblemente con luz, permite recargar el teléfono/cámara/gps y dejarla cargando en albergues por la noche sin miedo a perder el móvil), y un lector de libros electrónicos (preferiblemente con luz incorporada para poder leer a oscuras) para las esperas en aviones y buses.
  • Fotocopia de documentos y fotos para visados (además de una versión escaneada guardada en correo o Dropbox).
  • Otros: Imperdibles (para enganchar ropa húmeda fuera de la mochila). Libro de dibujos tipo «point it». Candado pequeño para lockers de albergues (mejor de combinación). Baraja de cartas y frisbee «hueco». Ventilador USB portatil. Si tenéis sitio tal vez una hamaca con mosquitera, y una pequeña cuerda para tender ropa o hacer toldo para sol/lluvia si lleváis tienda. Mini mochila plegable secundaria.

El viaje

Una vez fuera de casa, verás que si aprendes unas pocas palabras en el idioma local (Gracias, buenos días…) la gente te verá con de distinta forma. Apreciará que respetes su forma de vida (sin ir gritando por las calles, pidiendo permiso antes de tomarles fotos…) y si además sonríes tendrás una parte importante del camino recorrido.

Un tema recurrente en viajes a zonas «exóticas» son las «limosnas». Tras darle vueltas y hablar con otros viajeros, yo he lelgado a la conclusión de que no doy ninguna limosna (especialemente a niños, que tienen que estar en la escuela). En lugar de eso, aparte del proyecto, compro artesanía (sin olvidar alabar el producto tras la compra). Personalmente no me gusta regatear, y a veces te das cuenta de que estás discutiendo por menos de un euro, que mientras a tí no te supone nada en algunos lugares puede ser la diferencia entre que esa noche pueda cenar o no.

También tenemos la opción de dejar las medicinas que no hemos usado en alguna clínica antes de volvernos a casa, ya que muchos productos probablemente caducarán antes del próximo viaje. Antibióticos y antimaláricos, por ejemplo, son muy útiles en estos países, donde suelen escasear.